Anexo II. El sistema financiero español

España tiene un sistema financiero diversificado, moderno, competitivo y completamente integrado en los mercados financieros internacionales.

En España, al igual que en la Unión Europea, la liberalización de los movimientos de capitales es absoluta, lo que permite a las compañías españolas la obtención de financiación en el extranjero así como facilitar las inversiones a las compañías extranjeras en España.

Los mercados españoles están dotados de una gran transparencia, liquidez y eficacia.

A partir de 2007, la crisis financiera y económica mundial tuvo un fuerte impacto  en las bolsas españolas al igual que en otras economías. En la actualidad se ha moderado la volatilidad en los mercados bursátiles, asociados al crecimiento de las economías avanzadas. Del mismo modo, las reformas emprendidas para impulsar la competitividad de la economía han representado grandes oportunidades de inversión. Si bien 2013 fue un año difícil, a finales de año se pudo observar la estabilización de la economía, ayudado por una creciente inversión extranjera, crecimiento de las exportaciones y recuperación de los mercados de renta variable. Esta tendencia se vio continuada y reforzada a lo largo de los 2014, 2015 y 2016. A finales de 2016 la recuperación de la economía española es sólida y los desequilibrios se han visto reducidos. En 2017 se prevé que esta tendencia continúe, impulsada por las cifras positivas del consumo privado, la inversión extranjera y el turismo, esperándose un crecimiento global de la economía española del 2,3% según el Fondo Monetario Internacional.

Por lo que respecta al mercado monetario, su importancia se ha incrementado de forma notable como consecuencia de la liberalización y de la mayor flexibilidad del conjunto del sistema financiero español durante los últimos años, con un importante volumen de negociación de títulos del mercado monetario.

Por último, se ha ido generalizando e intensificando la protección de los clientes de servicios financieros. También se ha intensificado la protección de los propios sistemas financieros mediante la regulación de obligaciones y procedimientos para prevenir el uso de dichos sistemas para el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo.

Todos estos aspectos y otros de interés, como el régimen fiscal aplicable a los principales productos financieros presentes en el mercado español, se comentan en este capítulo.